Listo Calixto, la grave crisis policial

Imagen institucional de la web: http://www.policiacordoba.gov.ar/

Por: Dante Leguizamón / Agencia Ancla-Córdoba | 

Un policía de alto rango, retirado. Otro, a punto de ascender, preso. Un policía de bajo rango, ascendido a jefe. Un fiscal “amigo” que presiona. Y un sospechado de corrupción que ofrece negociar. La crisis policial.

 

Los sucesivos e interminables escándalos en los que se ha visto envuelta la Policía de la Provincia han generado una enorme crisis en la cúpula policial. Su jefe político, el joven Diego Hak, le ordenó a quien podríamos denominar “coordinador actual” de la Policía, Crio Gral Gustavo Vélez, que reemplace al Director General de Investigaciones, Calixto Luna ante la falta total de resultados en la investigación del robo que habría perpetrado el Subcomisario Víctor Ariel Barrionuevo y su banda.

La orden vino de Carlos Mazzei, hombre fuerte de la administración de Juan Schiaretti y jefe directo de Hak, quien convenientemente se ha mantenido al margen del escándalo.

Esta salida apresurada dejó en evidencia la magnitud de la crisis de la Policía de Córdoba, porque el reemplazo se produjo apenas cuatro días después de los reemplazos y retiros de fin de año, y a un día de que el mismo gobernador negara la existencia de conflictos internos.

Calixto Luna forma parte de la vieja guardia policial: una persona que verbalmente reivindica la honestidad, pero al mismo tiempo resultó ser un negador compulsivo y sistemático de la realidad que indica la existencia de corrupción policial en todas las áreas. El ambicioso y siempre oficialista Fiscal de Instrucción Raúl Garzón entró en pánico al notar que los plazos se le vencen y casi no cuenta con material probatorio para mantener la detención de Barrionuevo y su banda, y elevar la causa a juicio.

Todos se hacen los tontos, pero el mismo Barrionuevo iba a ser ascendido a comisario (había realizado y aprobado el curso para alcanzar ese rango días antes de ser detenido).

Garzón, que se gano el apoyo del poder político tras lograr que la investigación sobre el acuartelamiento del 3 de diciembre de 2013 pasara sin pena, gloria ni condenas importantes, se siente el reemplazante natural del actual Fiscal General Alejandro Moyano y sabe muy bien, que la elevación de esta causa a juicio le permitiría seguir en su ambiciosa carrera. Por eso se mostró muy molesto con el discurso de Calixto Luna desde el inicio de la investigación, ya que el ahora ex Director General prometía investigar pero finalmente optaba por mantener la política que desde hace años se viene sosteniendo en materia de seguridad en la provincia: que los problemas son “bolsones” y no un consecuencia estructural, irreversible y quizá terminal que exige cambios muy drásticos y profundos. Después de todo lo que ha hecho por el gobierno provincial (motín policial, etc) Garzón no esta dispuesto a atar su suerte a un discurso que siempre supo falso pero que ahora le afecta directamente.

Elitista para algunos despectivo (públicamente) de la condición policial, el fiscal presionó hasta lograr imponer al Crio. Inspector Alejandro Mercado, un prolijo, bien presentado y obediente policía que había sido desplazado al interior por celos del mismo Luna.

Sin embargo, lo que no sabe o no le interesa a Garzón, es que ha puesto en el sillón máximo de la Dirección General de Investigaciones, y sin ninguna protección, a un policía joven, con dos jerarquías menos que las que históricamente ostentaron los ocupantes de ese sillón (jamás un Crio Inspector fue Director General de Investigaciones), ante la mirada envidiosa y conspirativa del resto de la plana mayor policial, que esperan que a Mercado le vaya muy mal, es decir, que no pueda cumplir con Garzón. Mercado sabe que existe el peligro cierto de que se retire sólo como Crio. Inspector pero siente que el apoyo político que hoy tiene le va alcanzar para lograr acusar a Barrionuevo. Tal vez ignora la habilidad de los integrantes de lo que podríamos denominar “el Grupo Alejo”, un sector de la Policía muy vinculado al ex Jefe Alejo Paredes, que han logrado conseguir cosas que nadie hubiera imaginado, como por ejemplo que el Crio General Gómez, llegue a manejar la seguridad de la ciudad de Córdoba; o que un policía con poco éxitos en su carrera como Adrián Salcedo siga a cargo de la Fuerza Policial Antinarcóticos sin lograr resultados de absolutamente ningún tipo; o que un muchacho honesto y trabajador como Gustavo Vélez –incapaz para hablar y comunicarse con las personas-, llegue a ser coordinador general de la Policía de Córdoba. Todos ellos están allí porque formaron parte de una élite aunque hay que aclarar que se trata de una élite “física” sin demasiadas dotes “intelectuales” que conformaba el ETER. Mercado, el nuevo jefe de investigaciones intuye pero aún no magnifica la realidad de los peligros que le acechan.

Mercado, un nuevo jefe de investigaciones, entre algodones. LaVoz.com

Mientras, el jefe político de la Policia, Diego Hak sigue luchando por su permanencia en un lugar a donde lo llevaron para cambiar las cosas, pero también para ser el fusible cambiable si es que las cosas no cambiaban.

Hak siempre soñó con ese cargo. De origen humilde, disfruta que los oficiales superiores de la Policia le hagan reverencias, pero seguramente teme que su paso por la Jefatura de Policía termine siendo fugaz. Todos reclaman la renuncia del Jefe de la Policía de la Provincia de Córdoba pero pocos saben fuera de la institución que cuando se dice eso no se apunta sólo a Vélez, sino principalmente al mismo Hak.

Con sus limitaciones se puede decir que Hak es uno de los pocos intentos reales de una conducción civil de la Policía desde el regreso de la democracia. Su caso es un ejemplo interesante: pocos políticos actuales pueden mostrar el trabajo territorial en la ciudad que sí posee Hak, pero quizá la escuela de la calle y la presencia en el territorio no alcancen para reformar un siglo de políticas publicas de seguridad equivocadas y generaciones y generaciones de policías formados bajo la lógica de los “Tucanes” Yanicelli, los Ramírez (el actual fiscal de Instrucción que fue parte del D2 y los Suárez que enseñan a amenazar periodistas). A Hak le ofrecieron un premio pero también lo dejaron solo (¿Alguien sabe dónde está el colombiano Gustavo Restrepo contratado cual gurú de la seguridad por Schiaretti para acompañar a Diego Hak? ¿Es cierto que renunció o se acabó su asesoría? ¿Y qué dijo de todo esto Carlos Massei?).

La Policía barrial no es un mal sueño, pero todavía sigue siendo un sueño. Cada vez que surge un episodio de corrupción (y en los últimos 20 días hemos tenido un promedio que casi alcanza a uno por día) el concepto de una Policía cercana a la gente parece convertirse en una fantasía. Hasta que el Estado Provincial no tome el toro por las astas todos gestionarán atados de manos. Lo cierto es que quizá sea momento de preguntarse si alcanza con exigir una conducción civil de la institución o es necesario pensar en una reforma general más profunda.

Diego Hak, Carlos Massei y Gustavo Vélez (http://www.policiacordoba.gov.ar)

La anterior conducción de estas características fue la de la fugaz Ministra de Seguridad de la provincia Alejandra Monteoliva, que llegó a ese cargo haciendo estadísticas (y sigue haciéndolas para la Ministra Bulrich, tratando de demostrar que estamos próximos a lograr la meta de “Narcotrafico cero”). Aquella mujer estaba “a cargo” cuando ocurrió el mayor desastre de la historia de la provincia -el motín policial del 3 de diciembre de 2013- y sigue (supuestamente) en “carrera”.

Pero como si todo esto fuera poco, y tal vez envidioso por el protagonismo tomado por Víctor Barrionuevo, o tal vez temeroso de su suerte, en la semana apareció en escena el Subcomisario Guillermo Gasser Carrillo, ex Jefe de División Exposición por Extravíos (quién receptara la “exposición” por la “pérdida” de un arsenal de guerra, las 67 o 72 pistolas Bersa robadas de Jefatura) Gasser Carrillo anuncio a través de su (nuevo) abogado, el Dr Carlos Nayi, que “en febrero” (si, lo escuchó bien, en febrero) “explicará cómo se gestó la desaparición de las armas…”

Es decir, atento a los tiempos que corren, y con un excelente don de la oportunidad, su abogado parece abrir un espacio de negociación política de un mes (habría que agregar en el Código Procesal Penal de la Provincia de Córdoba, la escandalosa figura de la “negociación policial mafiosa” o “silencio azul pactado”) para tratar de lograr la impunidad de su cliente.

Éste escándalo puede poner fin a la actual gestión de seguridad. Y mientras desde las más altas esferas intentan negociar con Gasser Carrillo y su abogado, se dedican a “limpiar” la Policía de la Provincia de elementos peligrosos como el agente que no ayudo a su compañera en Morteros.

Parece que el final de la carrera policial de otro ex integrante del “Grupo Alejo” –Gasser Carrillo– esta próximo. Claro, no alcanza para nada.

Dante Leguizamón – Investigación: Agencia Ancla-Córdoba

Imagen institucional de portada en la web: http://www.policiacordoba.gov.ar/

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