Nueva Córdoba, la hora del voto

Autor: Tomás Fernández | Fotos: Sebastián Salguero

(Con la colaboración de Melisa Luc)

 

Fuimos a cubrir las elecciones en el Centro Vecinal Nueva Córdoba. Aquí les dejamos una breve crónica sobre la primera elección municipal con boleta única. Dos candidatos, un inmenso padrón y muy poquitos votantes para un triunfo de Cambiemos.

-Sí se puede, sí se puede, sí se puede.

Corean con un poco de timidez los vecinos militantes del PRO que acaban de ganar la elección de centro vecinal. Es una alianza entre radicales y macristas aunque el nombre puede confundirse con lo que el ex gobernador De la Sota llamó cordobesismo: “Juntos por Córdoba”. El triunfo implica una renovación de su mandato por dos años más.

En el periodo 2014-2016 no hubo otra lista con intenciones de conducir el centro, así que se proclamaron las autoridades y Florencia Tokar Navarro fue la presidenta. Florencia es joven y hoy, mientras canta, lleva una cartera roja Michael Kors que combina con su saco. Usa tacos.

-De entrada hicimos hincapié en el tema seguridad. Hemos trabajado bien, pero al no tener presupuesto participativo aún, fue todo muy a pulmón.

El candidato que lleva Juntos por Córdoba y que canta convencido de que “se puede” es Víctor Cáceres, un comerciante con sonrisa amplia y cuerpo trabajado.

Los derrotados no cantan, pero tampoco están tristes. Hace poco tiempo no existían como agrupación política y ahora acaban de perder por apenas 14 votos. Su candidato es Joaquín Collazo, joven militante de Nuevo Encuentro que en su muro de facebook aparece rodeado de libros. Para la derrota, lleva puestas zapatillas.

En definitiva ambos candidatos son comerciantes. Cáceres vende cigarrillos y chicles; Collazo, Libros.

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El barrio de los estudiantes es también un barrio de comerciantes y de mucha gente mayor que elige la zona céntrica para estar más cerca de ciertos placeres. Son 56 manzanas repletas de edificios donde existen más de 27 mil departamentos, el barrio mantiene una actividad económica impresionante.

Las obras en las torres de cemento no se terminan nunca: son la música de fondo en un barrio donde el desarrollo inmobiliario es el rubro más importante. Un departamento de una habitación sobre Chacabuco se vende en un millón y medio de pesos. El barrio es vistoso, elegante. Hay parques, paseos, un shopping y bicisendas. Esta minado de comercios, bares y boliches.

Pero tiene sus problemas: el sistema de cloacas rebalsa porque no resiste; la iluminación en algunas zonas es escasa y los robos son cotidianos a pesar de la cantidad de policías. En ese sentido tanto Cáceres como Collazo son un ejemplo de compromiso. Evidentemente a la mayoría de los vecinos no les interesa lo que a ellos sí. En términos electorales Nueva Córdoba podría ser La Matanza, pero de las 49 mil personas que viven en el barrio, la mayoría no vota en la ciudad.

Los que sí podrían votar son las 18 mil personas que figuran en padrón, pero para elegir a su Presidente, solo asistieron a las urnas 728. El cuatro por ciento.

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En la semana previa a la elección, hubo una campaña de empadronamiento: aquellos que alquilan y pagan sus impuestos en la zona podían tramitar empadronarse aunque el domicilio en su documento figurase en otro lugar, lo mismo pasaba con los comerciantes.

Un fiscal de mesa sostiene de la correa a un perrito mientras una señora vota. La imagen se repite varias veces a lo largo de toda la tarde. Señoras pitucas, docentes universitarios y un puñado de jóvenes pasan por la escuela Dean Funes, donde están las urnas. El verdulero y los pibes del almacén también lo hacen. Los vecinos también están inaugurando en Córdoba el sistema de boleta única para elegir a su presidente.

Es interesante saber que fue quizá el mismo Cáceres quien impulsó a Collazo a participar en la política barrial. En marzo de este año Joaquín se enteró de una manifestación en Patio Olmos pidiendo mayor seguridad para el barrio. Cuando se acercó les dijeron que eran parte del centro vecinal, él ni sabía que existía. Pedían por más presencia policial.

Se llegó a tener un policía por cuadra más diez patrullas circulando.

A Nueva Córdoba la política barrial le llego tarde.

– Se juntaban en un departamento a comer algo y ahí decidían entre cinco o seis qué hacían -dice Alberto Gigena, apoderado de la lista ganadora en medio de la elección.

Alberto está jubilado, fue director de la Dirección de Minería de la Provincia y forma parte del centro vecinal.

– El tema seguridad es muy candente, la concurrencia de la gran cantidad de jóvenes que vienen de otros barrios a los centros de esparcimiento crea toda una problemática. Son chicos que a determinada hora entran al barrio y salen a las 5:10 de la mañana y vienen con malas intenciones –insiste Gigena-. Es lo que surgió con los robos pirañas: grupos que vienen de otros barrios y aprovechan la circunstancia para robar celulares. Eso crea todo un trastorno entre los vecinos.

Joaquin Collazo, estudia sociología y se convirtió en candidato a presidente por la lista 17: Encuentro Solidario llegó a la elección conformada por estudiantes, comerciantes y docentes jubilados. Joaquín es kirchnerista.

–Nos preocupó ver que se estaba haciendo una marcha exigiendo que hubiera más policías sin tener ningún tipo de problematización de por qué les parecía que este barrio tenía que estar tan militarizado –comenta en la librería del barrio donde trabaja–. Para mí la cantidad de efectivos es suficiente, en todo caso hay un problema en la forma de intervención.

En 2013 Nueva Córdoba fue protagonista de episodios de violencia inéditos en la provincia. Mientras la ciudad quedó vacía de policías por el acuartelamiento policial, un grupo de estudiantes y comerciantes se convirtieron en cazadores de sospechosos.

Las calles que de noche suelen ser la pasarela para chicas y chicos exponiendo con cierta impunidad su belleza y juventud, se convirtieron en escenario de intentos de linchamiento y ataques a todo aquel que pareciera ser de “otro” barrio.

Aquel 3 y 4 de diciembre, muchos de los que no salieron a cazar se ubicaron en los balcones y tiraban masetas o botellas de vidrio para hacer caer a los que circulaban en moto. Si andabas en moto eras “motochorro” y venías de “otro lugar” a invadir Nueva Córdoba.

Ese día Víctor Cáceres no tenía idea de que iba a ser Presidente del Centro Vecinal y claramente, Joaquín Collazo tampoco.

Víctor Cáceres, el ganador, es dueño de un kiosco. En su facebook, en el link Trabajo, dice: “Dueño Propio”. Lleva una camisa floreada, jean ajustado y sus pectorales parecen estar inflados de aire.

Resulta interesante saber lo que hicieron ambos candidatos el día en que los vecinos se convirtieron en cazadores. Cáceres recuerda que todavía no existía el centro vecinal:

– No podíamos hacer nada. Y tampoco hubiéramos podido hacer porque lo que pasaba dependía de la provincia. Nuestra institución sólo se concentra en el barrio y no en la provincia. Si querés saber qué hice esa noche, estuve custodiando mi edificio.

Joaquín, que desde hace algunos años es también militante del Colectivo de Jóvenes por Nuestros derechos, la organización que coordina la Marcha de la Gorra y denuncia las detenciones arbitrarias e ilegales de la Policía volvía de trabajar cuando se encontró con varios amigos en la puerta de su edificio muy asustados.

– Esa noche me costó mucho conciliar el sueño. Había mucho miedo porque había algunos vivos que habían salido a robar aprovechando que no estaba la Policía. Una de las cosas que más me impresionó fue ver cómo, con una piedra, tiraron abajo una moto que circulaba cerca de mi edificio. Me costó mucho conciliar el suelo después de eso.

Los acontecimientos de aquella noche fueron relatados en una película impresiónate llamada “La Hora del Lobo” de Natalia Ferreira. Definitivamente, a la hora del voto, los vecinos fueron mucho menos activos que aquella noche.

Sería interesante saber si el barrio hubiera tenido otra contención menos violenta en el caso de que estos dos vecinos hubieran sido en ese entonces los referentes sociales que son hoy.

Ni bien se conocieron los resultados finales (Juntos por Nueva Córdoba 376 votos, Encuentro Solidario 362), Cáceres se acercó a saludar a Collazo con generosidad. Quizá era conciente de que la competencia legitima su triunfo.

El abrazo era necesario.

–Nos juntemos, hagamos algo juntos– dijo.

En Nueva Córdoba, no todo es tan lindo como parece. La última vez que los vecinos salieron a la calle no fue para votar sino para cazar. Cuando el voto sea lo que convoque, las cosas –además de las cloacas y la seguridad- estarán mucho mejor.

 

Salidaalmar

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